Etiquetas

, , , , , ,

Por Lara Romero

Hay situaciones en la red que a veces se escapan de las manos. Se siente impotencia e, irremediablemente, hay que dejar reposar el malestar para poder ordenar las palabras. Eso he intentado hacer en estas semanas para poder explicar una situación que es desagradable pero mucho más común de lo que nos parece cuando se trabaja en la red.

Muchos ya sabéis que el “Kiosko de Chuches 2.0” nació hace dos años y que durante este tiempo se han incorporado más de 200 personas a formar parte del mismo y que lo han hecho posible. Porque es más vuestro que mío (y siempre lo he intentado transmitir así), hago público todo lo que está pasando.

Escuchamos hablar mucho de la filosofía de la cultura 2.0, del trabajo en la red, de las ventajas de compartir y de lo maravillosas que son estas tecnologías. Lo son para quienes conocemos lo que es el trabajo en la red, aunque también conozcamos los peligros que nos podemos encontrar, los cuidados que hay que tener y sus consecuencias. Soy demasiado aprendiz para estar curada de espanto, en la red y en la vida, y todavía me siguen sorprendiendo ciertas actitudes y formas de actuar más dignas de malos comerciales que de educadores. Entre la vorágine de congresos, blogs, formaciones, encuentros, publicaciones… me llama la atención lo fácil y rápido que nos resulta hacernos conocedores de lo “último”. Pero ¿hay expertos “in”, expertos 2.0? ¿Se puede ser experto de algo que evoluciona tan rápido? A mí sí me ha quedado claro lo expertos que pueden llegar a ser “algunos” para maquillar trabajos ya creados, pero cuando uno no es un buen maquillador se ve pronto que sólo es pintura y lo poco que se conoce la técnica.

Hace unas semanas me encontré en la red un libro, “Cómo enseñar utilizando las redes sociales”, de la Editorial Altaria, que contiene un capítulo titulado: “El kiosko de las chuches 2.0. Ideas pedagógicas para trabajarlo”. Me llamó mucho la atención el título porque, además de la errata en el artículo de “las” chuches, me encuentro con que incluye la incorporación, en principio pedagógica, para poder trabajarlo. Esto es contrario a la idea del Kiosko, que nunca ha pretendido enseñar cómo llevar, cuándo y en qué asignaturas, sino que sean los propios profesores los que decidan su uso dependiendo de sus necesidades. Al buscar al autor me encuentro con que se trata de un profesor y doctor de la Universidad Autónoma de Madrid: Joaquín Paredes Labra y de Tania Muñoz, una alumna doctoranda. Y aparecen en el libro como autores. Era la primera vez (que yo conociese) que se escribía en un libro sobre el “Kiosko de chuches 2.0” y no podía tener más ganas de leer ese capítulo. En muchas ocasiones se ha escrito un post sobre el proyecto, los cuales agradezco y almaceno en la web que recoge todo el trabajo, ya que forman parte de la difusión del kiosko. Pero, me pregunto: si es cierto que no existe eso de la “mala prensa”, ¿merecen la pena las difusiones aunque éstas sean incorrectas?

Hace unos meses (en febrero) estuve en contacto con Joaquín Paredes después de que ciertas personas me comentaran que estaba hablando sobre el “Kiosko de chuches 2.0” en un máster TIC de la Universidad Autónoma de Madrid, pero sin mucha idea. Al no poder estar en esas charlas, para corroborar lo que me decían, le escribí a través de Twitter para darle las gracias por la difusión y le ofrecí mi e-mail para cualquier consulta sobre el proyecto. La respuesta fue que estaba investigando porque quizás escribiría un artículo, el cual me mandaría antes de publicarlo. No supe en qué revista ni fechas, pero entiendo que ese artículo se convirtió en el capítulo de un libro sobre autores de diferentes proyectos para enseñar en las redes. Y ahora, meses más tarde, con el libro publicado, está claro que creyó no necesitar mi ayuda y que yo sobrevaloré la rigurosidad de su trabajo y su profesionalidad.

Leído el capítulo y el índice del libro, y como autora del proyecto, sé que no sólo ha deformado la idea del “Kiosko de chuches 2.0”, sino que también se ha adueñado de la autoría del proyecto. Está escrito sin rigor, con errores en la redacción del capítulo y no existe ninguna aportación pedagógica. Pero cito partes del índice, al que podéis acceder, y del capítulo del libro. En el índice se explica, entre otras cosas, la estructura del contenido de cada capítulo. Apareciendo en la segunda página: “La fotografía del autor del proyecto y currículum”, como se puede leer en esta captura.

Una segunda aclaración enmarcada en el índice muestra que “los proyectos que se explican con detalle por sus propios autores y creadores”.

El capítulo no es una opinión personal del autor sobre el Kiosko, si fuera así, poco podría decir yo. Es una descripción errónea del “Kiosko de chuches 2.0”, y cito algunos de los errores:

  • La autoría es errónea, evidentemente, al citarme como administradora y no como autora.

“La idea, original de Víctor Cuevas, pertenece a los profesores que la
comparten, y tiene una administradora, Lara Romero.”

  • Las etapas son erróneas, como vemos en esta cita, porque nunca se ha reducido a una mera etapa educativa y las aplicaciones web no están destinadas para unas etapas u otras:

“Etapa educativa en la que se ha desarrollado la experiencia o actividad, Educación Infantil. Educación Primaria. Educación Secundaria. Formación del profesorado.”

No se nombran la educación de adultos, la educación especial, la formación del profesorado, la formación permanente o simplemente la formación universitaria (ya que lo están utilizando).

  • La metodología de trabajo del Kiosko es errónea. No son los profesores los que buscan y suben aplicaciones educativas al kiosko. La metodología consiste en encontrar herramientas (sean o no educativas), que llevamos al aula sin necesidad de registro y que se compartan en la red de Twitter y luego se suban al blog.

“Los profesores descubren aplicaciones que tienen un potencial educativo
y que podemos utilizar sin necesidad de registro, las postean
en Twitter mediante un hastag -#chuche20-y son llevadas a un blog
–“kiosko digital”-, agregando algunas etiquetas.”

  • No es un proyecto colaborativo sino cooperativo. Resulta extraño que, después de la investigación realizada, no albergue una buena definición del proyecto.

“Se trata de un proyecto colaborativo de docentes…”

Sobre los objetivos de los que habla, no son sobre este capítulo y su “investigación”, sino sobre el “Kiosko de chuches 2.0” y éstos poco tienen que ver con los verdaderos objetivos que tuvo en sus inicios y que dejo en este enlace sobre la justificación pedagógica. Cito frases que llaman la atención porque tienen poco sentido en el aula.

“Muchas de las herramientas de que dispone el proyecto el Kiosko de las
chuches 2.0 pueden ser sugeridas a la clase para tiempos o momentos
sueltos –ese era el objetivo original del proyecto-…”

“Algunas son un fin en sí mismas (de hecho, surgen como una actividad
lúdica para un tiempo en el que no hay obligación, el recreo).”

Los autores del capítulo en el apartado: “¿Qué pretendíamos conseguir y qué conseguimos?” contestan con 5 puntos, en los que poco se habla de la investigación o de la aportación de la tabla que han realizado, sino que describen lo que se pretende con la creación del Kiosko, podemos verlo en cosas como éstas entre otras:

“Procesos de búsqueda y procesamiento de la información por parte de los estudiantes; trabajo colaborativo entre alumnos o escuelas; adecuación a los distintos ritmos de aprendizaje de los alumnos..”
“Implicación del claustro de profesores o de la dirección; repercusión en la escuela; integración curricular de la experiencia; difusión de la experiencia, etc.”

En la web del “Kiosko de chuches 2.0” que presenta el trabajo se recoge una guía didáctica que establece qué es, la justificación del mismo, los objetivos, los aspectos curriculares en los que incide, la metodología de los colaboradores y del organizador, las orientaciones didácticas e incluso una evaluación del proyecto. Hubiera sido tan sencillo como leer algunas de las frases con las que describí el Kiosko y lo que se pretendía:

“ No se ha pretendido hacer un listado de las chuches sino una recopilación de la cooperación. Construir algo entre todos. No está creado para un sector de la educación en concreto sino que pueden ser utilizadas en diferentes niveles y asignaturas. “

“La idea de colaboración no es simplemente enviar un enlace a una aplicación. Si fuera así, se trataría de un almacén de recursos. El kiosko es un lugar abierto que no está catalogado por niveles, ni por etapas ni por la dificultad que lleva, es un sitio lleno de chuches 2.0: un espacio virtual sin ánimo de lucro, abierto las 24 horas del día y los 7 días de la semana.”

A la editorial Altaria le dí a conocer todos los errores en el contenido de la publicación. Lo que extrañamente tuve que demostrar fue la autoría, de la que dudaron en todo momento. Me pregunto si le pidieron a estas dos personas que demostraran la autoría del “Kiosko de chuches 2.0”, porque la directora de la editorial me corroboró lo que decía en el índice:

“Los autores son los creadores de los proyectos.”

La solución de la editorial ha sido emplazarme a septiembre a través de un e-mail:“En estos momentos está todo el mundo de vacaciones, pero ponemos en conocimiento del webmaster que en cuanto regrese añada una nota en la web donde aparece el libro, indicando que usted es la autora del proyecto y la dirección web del mismo.”

Los errores en esta publicación son de contenido, de autoría y de uso. El “Kiosko de chuches 2.0” tiene su propio dominio y está registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual con una licencia Creative Commmons CC-BY-ND. Por tanto se es libre para copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra, pero con las condiciones siguientes:

  • Reconocimiento. Se deben reconocer los créditos de la obra, pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de ella.
  • Sin obras derivadas. No se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra.
  • No comercial: No se puede utilizar esta obra para fines comerciales.

No he dado mi consentimiento para que se publique este artículo, ni a los autores del capítulo, Joaquín Paredes Labra y Tania Muñoz, ni a la Editorial Altaria, para su difusión y uso comercial. ¿Sirven para algo las licencias en nuestro trabajo? A día de hoy, legalmente, no sé si servirán, está claro que nos queda mucho por aprender, porque la solución de la editorial me parece pobre y no atiende a todo lo que está pasando. No me ha quedado otra alternativa que buscar otras vías, asesorarme y cargarme de paciencia.

Es una pena que la primera vez que se escribe en un libro del “Kiosko de chuches 2.0” sea de esta manera, sin una investigación previa, sin respeto a las personas que han estado trabajando en él y con la apropiación de la autoría del proyecto de una manera tan sibilina, a espaldas de sus creadores y con mucho silencio. Se puede hablar, escribir e incluso debatir y hacerse pasar por experto, pero si no se tiene una buena filosofía 2.0 no se puede saber qué significa trabajar en la red.

Desde aquí doy las gracias a quienes apoyan la causa para la retirada del libro y la reedición del mismo sin el “Kiosko de chuches 2.0” y que se han colocado un parche pirata en el avatar de Twitter para reconquistar el kiosko, así como a aquellos que han escrito en sus blogs o me han ofrecido entrevistas en diferentes sitios para poder contar el inicio y el por qué de esto: #SomosKioskeros. Y, por último, por supuesto, a todas aquellas personas que se han mostrado cercanas dándome su apoyo de diferentes maneras.

Para hacer esto posible pido vuestra firma en esta web.

GRACIAS

Licencia de Creative Commons

Anuncios